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Noticias· 3 min de lectura

OpenNebula sobre KVM frente a VMware VCF 9.1: cuando actualizar significa rediseñar la infraestructura

El 22 de junio de 2026, Hein Matthee publicó en el blog de OpenNebula un artículo con una tesis directa: pasar a VMware Cloud Foundation 9.1 no es una actualización de versión, es rediseñar tu infraestructura desde abajo. Y eso, según el texto, choca con la promesa original de VMware de simplificar la gestión.

El aviso va dirigido a quienes todavía corren vSphere 8, cuyo soporte termina el 11 de octubre de 2027. La cuenta atrás obliga a tomar una decisión, y el artículo sostiene que el camino de menor resistencia (subir a VCF 9.1) trae consigo más complejidad de la que parece.

Qué cambia en VCF 9.1

El primer punto es la capa de gestión. VCF 9.1 no se gestiona con una sola consola, sino con varios appliances dedicados: SDDC Manager, NSX Manager, VCF Operations, VCF Automation, Fleet Manager y servicios Collector. Cada uno se despliega, se mantiene, se monitoriza, se actualiza y se asegura por separado. En despliegues de producción es habitual reservar un dominio de gestión aparte del dominio de cargas, lo que resta capacidad a las aplicaciones que de verdad dan negocio.

El segundo es el almacenamiento. vSAN pasa a ser la plataforma integrada por defecto en las arquitecturas de referencia validadas. Y VMware ha anunciado la retirada de vVols, con su soporte previsto para desaparecer en una versión futura. Quien tenga inversión en SAN, NAS, iSCSI o Fibre Channel tiene que replantearse su estrategia a largo plazo.

El tercero es la red. NSX queda incrustado como componente central, dentro de los dominios de gestión y de cargas. Eso significa flujos de trabajo nuevos y formación adicional para equipos que venían de un modelo de red más tradicional. A esto se suman series de CPU marcadas como obsoletas, que pueden acelerar renovaciones de hardware fuera del calendario que tú habrías elegido.

Qué propone OpenNebula

Frente a ese modelo, el artículo coloca a OpenNebula sobre KVM como una alternativa más sencilla de operar. Un Frontend mínimo de OpenNebula necesita solo 16 GB de RAM, lejos del conjunto de appliances dedicados de VCF, lo que deja más capacidad física para las aplicaciones.

En almacenamiento no impone vSAN: admite iSCSI, SAN por Fibre Channel, NFS, Ceph, disco local y cabinas de empresa, adaptándose a lo que ya tengas. En red puedes quedarte con VLAN sencillas o usar overlays VXLAN y Open vSwitch cuando hagan falta, sin NSX obligatorio. Y soporta un abanico amplio de plataformas x86 y distribuciones Linux, lo que ayuda a exprimir el hardware existente.

A pesar de esa ligereza, mantiene las funciones que se esperan de una plataforma de empresa: multi-tenancy, autoservicio, control de acceso por roles, monitorización e informes, automatización y orquestación, integración con Kubernetes y soporte para nube híbrida y edge.

A quién le interesa

A los equipos que administran VMware y están haciendo cuentas para después de vSphere 8. Si la pregunta es si la complejidad, los requisitos de infraestructura y el coste de suscripción de VCF 9.1 compensan, el texto invita a mirar KVM antes de dar por hecho el camino de VMware. Si quieres entender cómo encajan las piezas de esa pila, tenemos un repaso a KVM, QEMU y libvirt y la ficha de KVM con su detalle de soporte.

Fuente

Artículo original de Hein Matthee en el blog de OpenNebula: https://opennebula.io/blog/experiences/vmware-vcf-9-1/. En LinuxGratis seguimos OpenNebula como agregador de novedades en torno a KVM y la virtualización en Linux.