Pocas distribuciones han marcado tanto la historia de Linux como Red Hat Linux. Durante casi una década fue la puerta de entrada de millones de usuarios al software libre. Popularizó un sistema de paquetes que todavía mueve medio mundo de las distribuciones y puso los cimientos de la empresa de código abierto más exitosa que ha existido. Esta es la crónica de aquel sombrero rojo, desde su origen casero hasta convertirse en dos productos legendarios.
Un sombrero rojo y dos fundadores
Todo empieza en 1994, cuando Marc Ewing lanzó su propia distribución de Linux. El nombre, según la versión que más se repite, viene de la gorra de béisbol roja de la Universidad de Cornell que Ewing solía llevar puesta. La primera versión no beta llegó en mayo de 1995 con el nombre en clave “Mother’s Day”.
Ese mismo 1995, Ewing unió fuerzas con Bob Young, fundador de ACC Corporation, una de las primeras empresas dedicadas a vender software y soporte de Linux. De aquella fusión nació Red Hat, Inc.: Ewing aportaba la base técnica y Young la visión de negocio. Era una apuesta arriesgada en una época en la que casi nadie creía que se pudiera ganar dinero regalando el código.
RPM: la gran aportación técnica
El mayor legado técnico de Red Hat Linux fue el Red Hat Package Manager (RPM), que apareció en aquellas primeras versiones no beta. RPM permitía instalar, actualizar y desinstalar software de forma limpia, gestionando dependencias y comprobando la integridad de cada paquete. Frente a la instalación manual a base de compilar código fuente, aquello fue una revolución.
El formato .rpm tuvo tanto éxito que se convirtió en el punto de partida de decenas de distribuciones posteriores. Hoy lo siguen usando sistemas como Fedora, RHEL y derivados de Oracle Solaris en el mundo empresarial, mientras que en el bando rival manda el formato .deb de Debian.
De la versión 1 a la 9
Red Hat Linux recorrió un largo camino de versiones, cada una con su nombre en clave peculiar:
- Red Hat Linux 1.0 “Mother’s Day” (1995): la primera entrega estable.
- 3.0.3 “Picasso” (1996) y 4.0 “Colgate” (1996): consolidaron la distribución.
- 5.0 “Hurricane” (1997): el año en que Red Hat empezó a despegar como empresa.
- 6.0 “Hedwig” (1999): incorporó el escritorio GNOME y dio un salto enorme en usabilidad.
- 7.0 “Guinness” (2000) y 8.0 “Psyche” (2002): la madurez del escritorio.
- 9.0 “Shrike” (2003): la última y definitiva versión de la línea clásica.
En 1999 Red Hat protagonizó además una salida a bolsa (IPO) en el NASDAQ que fue una de las más espectaculares de la era puntocom, y dejó claro que el negocio del software libre podía sostenerse.
La gran división de 2003
En 2003 Red Hat tomó una decisión que cambió el rumbo de la compañía: descontinuar la línea Red Hat Linux y dividirla en dos caminos separados.
Por un lado nació Red Hat Enterprise Linux (RHEL), el producto comercial orientado a empresas, con soporte de pago, ciclos de vida largos y certificaciones. Por otro, el Proyecto Fedora: los proyectos Fedora y Red Hat se fusionaron el 22 de septiembre de 2003, y Fedora Core 1 vio la luz el 6 de noviembre de 2003, basado directamente en Red Hat Linux 9. Fedora pasó a ser la versión comunitaria, gratuita y de vanguardia, financiada por Red Hat pero desarrollada por voluntarios.
Red Hat Linux 9, la última entrega clásica, alcanzó su fin de vida oficial el 30 de abril de 2004, aunque el proyecto Fedora Legacy mantuvo actualizaciones hasta 2006.
Curiosidades del sombrero
- El icónico logotipo del hombre con sombrero, conocido como “Shadowman”, se creó en 1996 y apareció en público por primera vez en 1997. El sombrero es la misma fedora roja que dio nombre a la distribución.
- Bob Young llegó a decir que vendía Linux como quien vende agua embotellada: el producto era gratis, pero la gente pagaba por la comodidad, la confianza y el soporte.
- La filosofía de Red Hat dejó huella en casi todas partes. Distribuciones tan distintas como Slackware, Gentoo o Ubuntu crecieron en un terreno que Red Hat ayudó a abrir comercialmente.
El sombrero rojo dejó de ser una distribución para convertirse en una idea: que el software libre podía sostener una empresa de primer nivel. Esa idea sigue muy viva hoy en cada copia de Fedora y en cada servidor que arranca con RHEL.