← Volver a artículos
Noticias· 4 min de lectura

Historia de ReactOS: el sueño de un Windows libre

Imagina un sistema operativo libre y gratuito donde puedas instalar tus programas y controladores de Windows de toda la vida sin pagar una licencia ni depender de Microsoft. Esa promesa lleva décadas en pie y tiene nombre: ReactOS. No hablamos de una imitación visual, sino de una recreación desde cero de la arquitectura de Windows NT, capaz de ejecutar aplicaciones y drivers reales gracias a la compatibilidad binaria.

De FreeWin95 a ReactOS

Todo arranca alrededor de 1996. Un grupo de programadores de software libre puso en marcha un proyecto llamado FreeWin95, con la idea de clonar Windows 95. El entusiasmo era enorme, pero la cosa se atascó en discusiones interminables sobre el diseño del sistema. A finales de 1997 todavía no existía ni una sola compilación pública.

Para reflotar la iniciativa, los miembros se reorganizaron bajo el liderazgo del coordinador Jason Filby y tomaron una decisión que lo cambió todo: en vez de copiar el ya envejecido Windows 95, apuntarían a duplicar la funcionalidad de Windows NT, mucho más moderno y robusto. De ese giro salió un nombre nuevo, ReactOS, y en febrero de 1998 empezó el desarrollo real con un nuevo núcleo NT y los controladores básicos.

Qué es (y qué no es) ReactOS

Hay un malentendido habitual que conviene quitar de en medio. ReactOS no es una capa montada sobre Linux ni un simple lanzador de aplicaciones de Windows. Es un sistema operativo independiente, con su propio kernel, que busca ser binariamente compatible con los programas y controladores diseñados para Windows Server 2003 y versiones posteriores.

Eso sí, ReactOS trabaja codo con codo con Wine en el plano del espacio de usuario: buena parte de sus componentes de usuario vienen del proyecto Wine, y ambos equipos comparten avances. La diferencia está en lo que ReactOS aporta y Wine no tiene: un kernel propio que además permite cargar drivers nativos de Windows.

Las versiones clave

El camino de ReactOS ha sido largo y, todo hay que decirlo, lento. La primera versión arrancable, ReactOS 0.1.0, llegó en 2003 con apenas una interfaz de línea de comandos y sin escritorio. La serie 0.2.x (2003-2006) trajo el shell gráfico, más controladores y una visibilidad pública que iba a más.

Entre 2006 y 2016 se desarrolló la serie 0.3.x. Incorporó red, soporte SATA mediante UniATA, el arranque en x86-64, la compilación con MSVC, los estilos visuales y un gestor de paquetes primitivo que acabaría convirtiéndose en el actual RAPPS (Applications Manager), con el que instalas aplicaciones compatibles sin complicaciones.

En 2016 apareció ReactOS 0.4.0, con un Explorador más fiel a Windows y depuración del kernel con WinDbg. Desde entonces el proyecto ha mantenido la numeración 0.4.x con sucesivas entregas (0.4.14 en 2021, y la rama 0.4.15 más reciente). Y pese a casi tres décadas de trabajo, sigue catalogado oficialmente como software alfa, feature-incomplete.

La curiosidad: el parón de 2006

El episodio más dramático de su historia fue la auditoría de código de 2006. Surgieron sospechas de que parte del código podía proceder de fuentes filtradas de Windows. La respuesta del proyecto no dejó lugar a dudas: detuvo las contribuciones abiertas, instauró una política estricta de clean room (reimplementación a ciegas, sin mirar el código original de Microsoft) y obligó a auditar todo lo escrito.

De aquí sale otra anécdota célebre. Alex Ionescu, uno de los desarrolladores estrella implicado desde 2004, defendió que aunque ciertos binarios de Windows XP se habían desensamblado y estudiado, el código no se había copiado, sino reimplementado: si dos funciones resultaban idénticas, argumentó, era simplemente porque solo había una forma posible de programarlas. Ionescu se apartó como desarrollador clave en 2007.

Un proyecto vivo casi 30 años después

Lejos de morir, ReactOS sigue avanzando. En 2026 el proyecto celebró tres décadas de vida y logró hitos llamativos, como ejecutar de forma nativa juegos clásicos que exigen aceleración 3D. Sirve para recordar lo tremendamente difícil que es recrear un sistema tan complejo como Windows partiendo de cero y respetando la legalidad.

A quien le guste la informática histórica, ReactOS comparte espíritu con otros proyectos de recreación y nostalgia como Haiku, heredero de BeOS, o sistemas que aún evocan los años del MS-DOS y FreeDOS. Y como alternativa libre frente a Windows, ReactOS es seguramente el intento más ambicioso que se ha emprendido nunca.

Fuentes