Antes de que Windows tapizara cada escritorio, e incluso antes de que MS-DOS se volviera sinónimo de ordenador personal, mandaba otro sistema en los microordenadores: CP/M. Durante buena parte de la segunda mitad de los setenta y el arranque de los ochenta, si comprabas un ordenador de 8 bits para trabajar, lo más seguro es que arrancara con CP/M. Aquí tienes su historia, sus versiones y la célebre anécdota que cambió el rumbo de la informática.
El origen: Gary Kildall y un prototipo de 1974
CP/M son las siglas de Control Program for Microcomputers, y salió de la cabeza de Gary Kildall, un informático estadounidense que por entonces daba clases en la Escuela Naval de Posgrado de Monterey. En 1974, en Pacific Grove (California), Kildall enseñó el primer prototipo funcional de su sistema. Lo había escrito para los microprocesadores Intel 8080 usando PL/M, un lenguaje que él mismo había diseñado para Intel.
Su gran acierto técnico fue separar del resto la parte del sistema que dependía del hardware. A esa capa Kildall la llamó BIOS (Basic Input/Output System), y gracias a ella el mismo CP/M corría en máquinas de fabricantes muy distintos con solo adaptar unos pocos controladores. La idea sigue resonando dentro de cualquier ordenador moderno.
Digital Research: del garaje al estándar de la industria
Para vender el invento, Kildall y su mujer Dorothy montaron una empresa con el rimbombante nombre de Intergalactic Digital Research, que pronto se quedó en el más sobrio Digital Research, Inc. (DRI). Empezaron anunciándose en revistas para aficionados, pero el negocio creció a una velocidad vertiginosa: en septiembre de 1981, Digital Research ya había vendido más de 250.000 licencias de CP/M.
La clave estaba en la portabilidad. CP/M acabó siendo el sistema que ofrecían fabricantes pioneros como Altair, Amstrad, Kaypro u Osborne. Y la combinación de CP/M con los ordenadores de bus S-100 inspirados en el MITS Altair se convirtió en el primer “estándar de facto” de la microinformática profesional.
Cómo estaba hecho por dentro
CP/M se repartía en tres piezas que conviene conocer. El BIOS llevaba los controladores del hardware. El BDOS (Basic Disk Operating System) implementaba el sistema de archivos y los servicios para las aplicaciones. Y el CCP (Console Command Processor) era el intérprete de órdenes con el que hablaba el usuario. BIOS y BDOS quedaban residentes en memoria, mientras que el CCP podía sobrescribirlo un programa y recargarse cuando este terminaba.
Sobre esa arquitectura florecieron auténticos superventas. El procesador de textos WordStar y la base de datos dBASE, dos de los programas más influyentes de la época, nacieron precisamente para CP/M.
Las versiones: de CP/M-80 a CP/M-86
El CP/M original de 8 bits acabó conociéndose, en retrospectiva, como CP/M-80, para distinguirlo de lo que llegaría después. Digital Research también sacó MP/M, una variante multiusuario y multitarea, y en noviembre de 1981 presentó CP/M-86, la primera versión para los procesadores Intel 8086 de 16 bits. De MP/M-86 saldría más tarde Concurrent CP/M-86, que empujaba el sistema hacia la multitarea real.
CP/M-86 estaba llamado a ser el sistema operativo del nuevo IBM PC. Pero algo salió mal.
La anécdota que cambió la historia: “Gary went flying”
Cuando IBM buscó un sistema operativo para su PC en 1980, llamó a la puerta de Digital Research. La leyenda popular cuenta que los ejecutivos llegaron a las oficinas de DRI y Kildall estaba volando en su avioneta, dejando escapar la oportunidad. Bill Gates resumió el episodio con tres palabras, “Gary went flying”, que en Microsoft pasaron a significar oportunidad perdida.
La realidad fue más matizada. Kildall pilotaba, sí, pero estaba entregando software a un cliente, y volvió esa misma tarde. El verdadero escollo fue de negocio: IBM quería pagar una tarifa plana por los derechos, y eso Kildall no podía concederlo por contratos previos con otros clientes. IBM acabó recurriendo a Microsoft, que adaptó el 86-DOS de Seattle Computer Products y lo entregó como PC DOS.
Aun así, CP/M-86 llegó a ofrecerse como opción para el IBM PC tras la presión legal de DRI. No cuajó. IBM lo vendía a unos 240 dólares frente a los 40 de PC DOS. El precio sentenció a CP/M.
El legado de CP/M
Muchos conceptos del primer MS-DOS recordaban poderosamente a CP/M: estructuras de manejo de archivos casi idénticas y la costumbre de identificar las unidades con letras (A:, B:…). Ese parentesco facilitó portar WordStar o dBASE al nuevo mundo de DOS. La estela de CP/M llega hasta sistemas posteriores como DR-DOS, y su filosofía de portabilidad sigue viva en proyectos libres como FreeDOS. Hoy puedes revivir aquel sistema en la ficha de CP/M y trastear con emuladores que mantienen vivo el espíritu de la primera revolución del ordenador personal.
