Si vas a instalar Ubuntu en un servidor o en un equipo que quieres dejar funcionando tranquilo durante años, hay una palabra que pesa más que ninguna: LTS (Long Term Support, soporte a largo plazo). Acertar con ella te ahorra reinstalaciones, sustos de seguridad y alguna noche en vela. Aquí te cuento cómo funciona el calendario de versiones de Ubuntu, qué te llevas con cada tipo de lanzamiento y cómo decidir según tu caso real.
Cómo funciona el calendario de versiones
Ubuntu, la distribución de Canonical basada en Debian, saca una versión nueva cada seis meses, en abril y en octubre. El número no es arbitrario: corresponde al año y al mes de salida. Así, 24.04 es abril de 2024 y 25.10 es octubre de 2025. Resulta de lo más cómodo: con solo mirar el número ya sabes cuándo nació esa versión.
Dentro de ese ritmo conviven dos clases de lanzamiento:
- Versiones intermedias (las de octubre y las de abril impar): pensadas para quien quiere estrenar lo último. Reciben 9 meses de soporte, así que te obligan a actualizar a menudo.
- Versiones LTS: salen cada dos años, en abril de los años pares (20.04, 22.04, 24.04, 26.04…). Son la columna vertebral de Ubuntu para uso serio.
Qué te da exactamente una LTS
Una versión LTS recibe 5 años de soporte estándar gratuito con parches de seguridad y mantenimiento. Por ejemplo, Ubuntu 24.04 LTS “Noble Numbat” está mantenida hasta el 31 de mayo de 2029, y la reciente 26.04 LTS “Resolute Raccoon”, publicada el 23 de abril de 2026, llega hasta abril de 2031.
Y hay más. Con Ubuntu Pro ese soporte se estira a 10 años gracias a ESM (Expanded Security Maintenance), que reparte parches de seguridad no solo para el repositorio principal sino también para el universo de paquetes de la comunidad. Lo mejor viene ahora: Ubuntu Pro es gratuito para uso personal en hasta 5 máquinas (50 si eres miembro oficial de la comunidad Ubuntu). Para un usuario doméstico o un autónomo, eso son diez años de seguridad sin pagar un euro.
¿Cuál elijo según mi caso?
- Servidores y producción: siempre LTS, sin excepciones. Cuando algo tiene que estar encendido todo el año, la estabilidad vale más que la novedad. Esto sirve igual para Ubuntu que para cualquier distribución empresarial seria como RHEL, AlmaLinux o Rocky Linux.
- Escritorio que quieres mantener durante años: LTS. Instalas, configuras y te olvidas.
- Quieres lo último y no te importa actualizar cada pocos meses: versión intermedia. Tendrás kernels y entornos de escritorio más recientes a cambio de actualizar con más frecuencia.
No te olvides de los sabores oficiales
Ubuntu no tiene una sola cara. Hay sabores oficiales que comparten su base y su calendario, pero cambian el escritorio según tus gustos y tu hardware:
- Kubuntu usa el escritorio KDE Plasma.
- Xubuntu apuesta por XFCE, ligero y rápido.
- Lubuntu monta LXQt, ideal para equipos antiguos.
- Ubuntu MATE recupera la sensación clásica del escritorio GNOME 2.
Todos tienen sus propias versiones LTS, así que puedes quedarte con un escritorio ligero y a la vez cinco o diez años de soporte. Si buscas algo aún más minimalista para contenedores o sistemas embebidos, échale un ojo a Alpine Linux; y si prefieres una experiencia de escritorio pulida derivada de Ubuntu, mira Pop!_OS o elementary OS.
Tienes el historial completo de versiones y sus fechas de fin de soporte en la ficha de Ubuntu, donde mantenemos los datos al día a partir de fuentes oficiales.
Consejo final
No persigas la última versión por inercia. En el mundo de los servidores, “aburrido y estable” suele ser justo lo que quieres: menos sorpresas, más años de tranquilidad y un camino de actualización claro. Elige LTS, activa Ubuntu Pro si te encaja y dedica tu energía a tu proyecto, no a perseguir números de versión.
