A mediados de los años ochenta se libraba una guerra callada en los escritorios de medio mundo. De un lado el Commodore Amiga, del otro el Atari ST, una máquina hecha a contrarreloj que terminó marcando a toda una generación de músicos, diseñadores y aficionados. Dentro latía TOS, un sistema tan práctico como el hardware que movía.
Jack Tramiel y el nacimiento del ST
No se entiende el Atari ST sin Jack Tramiel. En 1984, después de dejar Commodore —la empresa que él mismo había llevado a lo más alto con el C64—, Tramiel compró la división de consumo de Atari y montó Atari Corporation. Su lema lo decía todo: “computadoras para las masas, no para las clases”.
El proyecto avanzó a una velocidad que aún sorprende. Un equipo reducido a las órdenes de Shiraz Shivji diseñó el Atari 520ST en apenas cinco meses. La máquina llegó al mercado entre abril y junio de 1985 y se distribuyó ya de forma amplia en julio. Las siglas “ST” vienen de “Sixteen/Thirty-two” (dieciséis/treinta y dos), por el procesador Motorola 68000, con bus externo de 16 bits e interior de 32 bits. Era el mismo chip que latía en el Macintosh y en el Amiga.
TOS: GEM sobre GEMDOS
El sistema del ST se llamó TOS (The Operating System) y juntaba dos piezas: el entorno gráfico GEM, de Digital Research, y un sistema de ficheros bautizado como GEMDOS. GEM (Graphics Environment Manager) lo había sacado Digital Research en 1985, la misma casa detrás de CP/M y DR-DOS.
En septiembre de 1984 el equipo de Atari viajó a Monterey para llevar GEM al procesador 68000. Al principio corría sobre CP/M-68K, pero enseguida vieron que necesitaban algo más moderno, con un sistema de ficheros jerárquico. Así nació GEMDOS. Aquí hay un detalle que tiene gracia: como Atari había puesto gran parte del trabajo en la versión 68000 de GEM, se quedó con todos los derechos sobre ella. Por eso la famosa demanda de Apple contra Digital Research, que obligó a recortar el GEM de MS-DOS para que se pareciera menos a un Mac, no tocó las versiones de Atari, que conservaron una interfaz mucho más cercana a la del Macintosh.
Las versiones de TOS
El estreno del 520ST fue todo menos tranquilo. Las primeras unidades llevaban solo una BIOS mínima en una ROM de 16 KB y el usuario tenía que cargar el TOS completo (la versión 1.0, de unos 206 KB) desde un disquete, por culpa de retrasos y cálculos fallidos en la producción de los chips ROM. Aquel TOS 1.0 arrastraba bugs serios al manejar ficheros y ni siquiera soportaba disco duro.
Entre 1985 y 1992, siete años, cada nueva generación del ST trajo su propia versión de TOS. La 2.06 fue la última para los ST/STE y Mega ST. Sumó corrección de errores, soporte para disquetes de 1,44 MB, test de memoria al arranque, arranque desde disco IDE, el logotipo de Atari al encender y una interfaz GEM bastante más pulida. En 1992, con su última máquina, el Falcon030, Atari lanzó TOS 4, también conocido como MultiTOS. La versión 4.04 fue el último TOS oficial de la compañía.
Los puertos MIDI: el arma secreta
Lo que de verdad separó al Atari ST de sus rivales fueron los puertos MIDI que traía de serie. Ninguna otra computadora doméstica de la época salía de fábrica con ellos. Eso lo convirtió durante años en el favorito de estudios de grabación y músicos: artistas y productores lo usaban para secuenciar sintetizadores con una precisión de temporización que los demás no alcanzaban. Décadas más tarde, el ST seguía en muchos estudios profesionales únicamente por sus MIDI.
Curiosidades y herencia
Atari mantuvo la coherencia en los nombres hasta el final. Cuando en 1990 apareció la estación de trabajo TT030, basada en un 68030 a 32 MHz, las siglas “TT” querían decir “Thirty-two/Thirty-two”, porque ese chip tenía buses de 32 bits por dentro y por fuera. Un año antes, en 1989, había salido el STE, una revisión que acercaba el ST al rendimiento del Amiga 500 sin llegar a pasarlo.
TOS no se fue con Atari. En 1999, Caldera —heredera de Digital Research— compró todo lo relacionado con GEM y GEMDOS pensando en usarlo en clientes ligeros. Aquello no cuajó, pero acabaron liberando GEM y GEMDOS bajo la licencia GPL. Hoy proyectos libres como EmuTOS mantienen viva la herencia de aquel sistema rápido y austero, en la misma tradición de software abierto que abandera el kernel Linux.
